Capítulo #46 (¿James?)
No noté a Frida enojada con
eso, ella saludó a Jane de la misma forma en que Connie, como si estuviera muy
feliz de que volviera, en el fondo yo deseaba que ese fuera el caso aunque no
estaba segura.
- ¡Has crecido mucho Frida!
– le dijo Jane sonriendo mientras la tomaba de las manos- Ya ni te pareces a la
niña que se la pasaba corriendo atrás de nosotras. Me da mucho gusto verte.
-Si, ya lo sé… tu también
estas super cambiada Jane emm pero bueno, yo voy a buscar que comer. ¿Connie ya
hizo de comer verdad Sofia?- me preguntó Frida muy amablemente, lo que no había
hecho en los últimos días.
-Amm, si, ya la hizo. Voy a
ir a casa de Jane, ¿ok? – le avisé mientras me daba media vuelta para ir a la
puerta y ella seguía caminando hacia la cocina
- No Sofi, hay que esperar a
Frida para que también nos acompañe, ¿no? – sugirió Jane de repente. Voltee a
mirar a Frida y ella parecía sorprendida pero no molesta.
- No lo sé… ¿te gustaría
venir Frida?
- Pues… si a ustedes no les
molesta esperarme, no veo por qué no. – contestó Frida un poco insegura pero
sonriendo. Su sonrisa parecía sincera y eso me puso feliz y tranquila, ya no
quería pelear con mi hermana y quería que ella se diera cuenta de que no iba a
cambiarla por Jane, nunca.
- ¡Muy bien! – Aplaudió Jane
– entonces ve a comer niña, anda anda.- le dijo mientras empujaba a Frida hacia
la cocina. Luego la sentó en la mesa y llamó a Connie para que le sirviera.
Parecía muy emocionada de que alguien más fuera a ver la remodelación de su
casa, eso me causó risa. Jane también le hizo muchas preguntas a Frida y ella
contestó todo muy amablemente y sin miradas de reproche hacia mí. Cuando
terminó, se fue a quitar el uniforme y luego nos fuimos hacia la casa de Jane.
Al llegar, me sorprendió ver a tanta
gente cargando cajas y acomodando cuadros y demás cosas, yo había pensado que
vivirían en su casa tal y como estaba, pero al parecer Jane si se refería a una
completa remodelación. Y con cosas mucho más lujosas. Jane nos dirigía
por la casa como si nunca la hubiéramos visto, diciéndonos cuál era la función
de cada cuarto que pasábamos. Para mí era todo conocido, aunque estuvieran
cambiando todo aun recordaba la casa como la palma de mi mano pues había pasado
mucho tiempo ahí.
Todo iba normal hasta que Jane llegó a la ultima habitación
del segundo piso, la que estaba al lado de la suya y quedaba justo frente al
balcón de mi habitación. Esa habitación solía ser el cuarto de juegos de Jane,
llena de casas de muñecas y con tapiz de princesas. Ahora estaba pintado de
azul verdoso. Era un muy bonito color y además el cuarto también estaba
amueblado completamente. Tenía unos pequeños sofás justo a la entrada del
cuarto y una cama armada hasta la mitad mas en el fondo. Jane se detuvo ahí y
tocó la puerta para luego asomar su cabeza para llamar a alguien. Frida y yo
nos miramos confundidas y luego a Jane de nuevo, que ya había entrado al
cuarto. Después de un momento emergió de él dándole jalones al brazo de
alguien. - ¡Hay ya James! Luego la terminas, ¡te quiero presentar a alguien! -
le gritaba Jane mientras lo seguía jalando hasta que por fin el chico cedió y
se dejó ser arrastrado afuera de la habitación para ser presentado.
- Frida, Sofia, les presento a mi primo James - nos presentó Jane haciendo ademanes que solo había visto hacer a mis padres en cenas muy muy elegantes. Él nos miraba con mucha insistencia, como si algo en nosotras le hubiese sorprendido, me incomodaba cuando su mirada se dirigía hacia a mí, parecía estudiar cada una de mis facciones con tal paciencia que parecía apreciar alguna hermosa pintura, eso era demasiado raro e incomodo. Pero eso no fue lo que me sorprendió más, sino lo que su primo hizo después. Frida y yo le ofrecimos la mano como todo mundo hace y él en lugar de solo estrecharla la tomó, la puso derecha y luego la besó... ¡Como un maldito príncipe! Asi como esos príncipes que Jane me obligaba a ver en las películas de princesas que tanto le gustaban. No lo podía creer. Obviamente Frida tampoco y lo estaba viendo con la bocata abierta, ¡mas abierta que yo! A él le causó risa verla así pero con toda la educación del mundo contuvo su risa y le dijo: encantado y volvió a reír al ver cómo Frida se rio como tontita cuando él soltó su mano.
- I-Igualmente - dijo nerviosamente mientras se cubría la boca
- ¿Tú eres Frida, verdad? - Preguntó James y Frida solo asintió nerviosamente. - Entonces tu debes ser Sofia - dijo mientras tomaba mi mano y la besaba de la misma manera que hizo con Frida para luego darme un ligero apretón antes de dejarla ir.
- amm si esa soy yo jeje, emm Jane, ¿por qué no me dijiste que tu primo vendría a vivir contigo también?- dije un poco nerviosa y mirando a Jane de forma un poco irritada, ella se rió de mi.
- Frida, Sofia, les presento a mi primo James - nos presentó Jane haciendo ademanes que solo había visto hacer a mis padres en cenas muy muy elegantes. Él nos miraba con mucha insistencia, como si algo en nosotras le hubiese sorprendido, me incomodaba cuando su mirada se dirigía hacia a mí, parecía estudiar cada una de mis facciones con tal paciencia que parecía apreciar alguna hermosa pintura, eso era demasiado raro e incomodo. Pero eso no fue lo que me sorprendió más, sino lo que su primo hizo después. Frida y yo le ofrecimos la mano como todo mundo hace y él en lugar de solo estrecharla la tomó, la puso derecha y luego la besó... ¡Como un maldito príncipe! Asi como esos príncipes que Jane me obligaba a ver en las películas de princesas que tanto le gustaban. No lo podía creer. Obviamente Frida tampoco y lo estaba viendo con la bocata abierta, ¡mas abierta que yo! A él le causó risa verla así pero con toda la educación del mundo contuvo su risa y le dijo: encantado y volvió a reír al ver cómo Frida se rio como tontita cuando él soltó su mano.
- I-Igualmente - dijo nerviosamente mientras se cubría la boca
- ¿Tú eres Frida, verdad? - Preguntó James y Frida solo asintió nerviosamente. - Entonces tu debes ser Sofia - dijo mientras tomaba mi mano y la besaba de la misma manera que hizo con Frida para luego darme un ligero apretón antes de dejarla ir.
- amm si esa soy yo jeje, emm Jane, ¿por qué no me dijiste que tu primo vendría a vivir contigo también?- dije un poco nerviosa y mirando a Jane de forma un poco irritada, ella se rió de mi.
-Fue algo que pasé por alto, ¿Qué tanto
habría de especial en decirles que él venía?, no es tan interesante ¿saben?-
dijo ella burlona, pensé que él contestaría a su broma, pero sólo sonrió y miró
hacia otro lado. “vaya tipo” pensé algo irritada, parecía sentirse el príncipe
de Inglaterra o algo parecido.
Jane seguía llevándonos por toda su casa,
hablaba y hablaba, cuando miré de reojo a Frida noté que iba muy pensativa, tal
parecía que le valía un pepino que Jane se desviviera presumiéndonos sus
pinturas finas y costosas, ella simplemente caminaba y asentía por inercia, pero
Jane daba por hecho que Frida le ponía atención. Cuando llegamos a la sala nos
sentamos y seguíamos platicando, de nuevo el primo de Jane estaba ahí, leía un
libro y caminaba de un lado a otro, eso llamaba demasiado mi atención, hasta
que Jane me distrajo.
-Puedes hablarle si quieres, nunca dice
que no- me dijo burlonamente mientras yo la medio mataba a miradas, Frida sólo
sonrió.- ¡Hey tú!, ¿quieres venir?- le gritó Jane a su primo, el de inmediato
cerró el libro que tenía en sus manos y caminó hacia nosotras, tenía un andar
muy caballeresco, sonreía amablemente y parecía ser muy serio, sentía incluso
que se acercaba por obligación, me comenzaba a irritar ya que me era muy
difícil descifrar su lenguaje corporal. Se sentó a lado de Jane y sólo nos
miraba tímidamente, mi hermana lo veía divertida, y yo no sabía ni cómo
reaccionar.
-Frederick.- le llamó él al mayordomo
que tenían
-Si…
-¿Serías tan amable de traer un poco de
té?, supongo que las señoritas deben tener un poco de sed.
-Yo no.- contesté de inmediato
-Bueno, aún así tráelo, creo que a estas
horas del día una bebida dulce y refrescante no cae nada mal.
-En un momento vuelvo señor.- dijo
Frederick, James me miró y sonrió, yo no sabía por qué pero me era difícil ser
tan amable con él como lo hacía con nosotras, así que no contesté a su sonrisa.
Estábamos en el momento en que el silencio incómodo aparecía, por fortuna el
teléfono sonó.
-Contesta.- dijo Jane como si nada
mirando a su primo, él la miró de una forma que podría pensarse era
desaprobatoria-¿Qué?- preguntó ella indiferente, él sólo se quedó serio y fue a
contestar, y de nuevo noté ese caminar tan poco común en un chico de su edad.
-¿Qué pasa con tu primo?, ¿acaso le
aprietan los zapatos?- dije mirándolo
-¿A qué te refieres?
-Pues si, mira cómo camina, deberían
comprarle zapatos de su número, además… la época caballeresca ya pasó.
-Jaja… ¿por qué te interesa tanto?
-Claro que no
-Claro que si, de pronto prestas mucho
interés al comportamiento de mi primo, él siempre ha sido así.
-Seguro no tiene suerte con las chicas.-
dije un poco burlona
-Te sorprenderías…- dijo ella tratando
de darme a entender que era todo lo contrario
-Pues yo pienso que es demasiado raro.-
contesté, pero nunca había notado que él ya estaba cerca así que pudo
escucharme, se sentó y me miró.
-No es cosa de rarezas, Sofía… sólo es
educación- dijo serio pero no de forma ominosa, eso me hizo reventar, era
oficial, me caía mal, mi hermana al ver mi cara soltó una risita boba, James lo
notó y se dirigió a ella. - ¿Y tú no hablas?, no has dicho nada todo el tiempo
que has estado aquí, o es que, ¿también crees que soy raro?- decía con una
media sonrisa, mi hermana parpadeó rápido al verlo sonreír yo pensaba que era
patética.
-Amm.. bueno, no tengo mucho de qué
hablar, Jane es amiga de Sofí más allá de ser amiga mía, ellas son quienes
tienen que hablar de sus… cosas- dijo un poco desinteresada, algo hubo en esos
comentarios que Jane cambió su expresión, se puso seria… lo había tomado a mal,
era obvio.
Pronto llegó Frederick con el té, nos lo tomamos y James seguía con
sus conductas raras, después Jane nos llevó a su habitación, quería que
viéramos las cosas que había coleccionado en estos últimos años, parecía ser
otra, pero siempre al ver su mirada sabía que era mi mejor amiga, y que eso no
lo cambiaría nada. James seguía con nosotras, parecía que sólo quería escuchar
nuestra charla aunque él no dijera nada.
-Estos zapatos son hermosos Jane- le
dije tomándolos
-Me costó mucho trabajo conseguirlos,
además son demasiado costosos.
-Las mujeres parecen estar poseídas
cuando entran a una zapatería- dijo James entre risitas.- sobre todo si mi
prima va con su tarjeta.-
-Yo sé cómo divertirme James, no todo es
jugar Ajedrez y golf los domingos por la tarde.- dijo irritada Jane
-Seguramente no tuvo amigos de pequeño-
dije con simpleza y afán de molestar, él me miró un poco sorprendido por
llevarme con él como si fuera un conocido de hace varios años, no dijo nada
pero Jane y Frida comenzaron a reírse, él enarcó una ceja y se giró. Yo sonreí,
era como quedar a mano después de lo que había dicho mientras tomábamos el té,
era una idea un tanto inmadura pero me pareció correcto hacerlo.
-Jugar ajedrez no es malo, ayuda
demasiado a tener una mente ágil, por si no lo… sabías, Jane.- noté que al
decir lo ultimo parecía mirarme, dándome una ligera indirecta- y el golf
requiere de mucha concentración, por lo tanto no creo que sea motivo de
burlas.- dijo acercándose lentamente
-Si… no me digas que eres de los que
pasan sus tardes enteras en Mundocurioso.com- le dije ominosamente, Frida
parecía sorprendida de mis reacciones y Jane se divertía de lo lindo
-Esas páginas son para niños de 11 años
como máxima edad, sin embargo, no me molesta que lo digas.- “demonios es tan
irritante” pensaba, no podía hacerlo explotar, era tan difícil.

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