Capítulo #43 (Noel, Frida, Liam y viceversa)


Al salir de la escuela no esperé a Liam y obviamente a Frida tampoco. Preferí caminar sola ya que hacía tiempo que no lo hacía y siempre me gustó. Me daba tiempo para pensar en todo lo que había pasado en la escuela, para organizarme para hacer las tareas y para perderme en mi mundo.  Cuando estaba por entrar a mi patio eché un vistazo a la casa de Noel y noté que había dos camionetas estacionadas afuera. Noel también estaba ahí solo que no me podía ver porque estaba hablando con el piloto de la primera camioneta y me estaba dando la espalda. Se veía algo nervioso, miraba para todas partes y no se quedaba en ninguna posición. Después de un rato vi que entró a su casa y me alegré. Por poco y pensé que esos tipos eran los de la banda y él tendría que irse ya.
Al entrar a mi casa no dudé en marcarle en cuanto puse un pie en mi cuarto.
-Hola Noelie- lo saludé feliz aunque su respuesta no fue lo que esperaba
-Ah..hola amor, ¿cómo te va? ¿Hoy saliste temprano de la escuela?- Noel se escuchaba preocupado y triste, síntomas nada buenos en él.
-Emm si, como todos los viernes… ¿recuerdas?
-Ahh es cierto. Lo siento es que no recordaba que día era hoy jaja. Estoy algo…ocupado- me contestó en voz baja y yo me sentí más nerviosa que nunca. Noel nunca era asi.
-¿Eso es todo lo que pasa?- le pregunté insegura de saber la respuesta. Él lo pensó por unos segundos que me parecieron eternos y luego habló.
-Si. Es que acaban de venir las personas de la banda y necesitan que vaya a un ensayo dentro de una hora. Asi que estoy algo apurado- esta vez Noel habló seguro y sin titubear asi que no me quedó otra mas que aceptar su respuesta.
-Esta bien…entonces te dejo para que termines rápido…- le dije algo triste de que ese día no lo vería
-Sofí, no estés así. Claro que te veré hoy, te lo prometí. De hecho voy en camino a tu casa. Te veo en…4.25 minutos. Te amo.
-jaja esta bien. Yo también te amo. Adiós- y entonces colgué y me quité mi uniforme. No quería que me viera asi. 
Justo cuando terminé escuché el timbre en la puerta principal y bajé antes de que Connie llegara, respiré hondo y luego abrí.
-Hola preciosa- me dijo mientras agarraba mi cintura y luego me daba un beso.
-Hola- le dije de la manera más tonta y patética del mundo. Pero no lo podía evitar sentirme boba cuando miraba a Noel…
-¿Dónde esta Frida?- me preguntó frunciendo el ceño cuando entró a la casa y no escuchó el usual escándalo de Frida cada vez que llega de la escuela.
-No tengo idea. Hoy nadie me acompañó. Tal vez llegue en un rato con Liam- le dije quitada de la pena y me fui a la cocina por un vaso de agua. Noel me siguió y después se sentó en la barra.
-Anoche habló conmigo sabes. Estaba algo…rara-
-Rara siempre es Noel, ya lo sabes- le dije haciéndome la tonta porque la verdad no tenía ganas de seguir con el tema de los berrinches de Frida. Y menos con mi novio.
-Claro esa es una cualidad de las Padmore pero me refiero a otra clase de rara- me contestó burlón y yo me tuve que reír.
-¿Te contó lo que paso ayer en la cena?- le pregunté cansada.
-Sí me lo contó, pero no eso exactamente. Es respecto a Liam…
-¿Qué pasa con Liam?
-¿Recuerdas que al fin confesó que sentía cosas por él?
-Si…
-Bueno pues ayer me dijo que esos sentimientos ya no estaban tan fuertes como hace unas semanas. Que ya no le atraía tanto.
-¿en serio? Hoy se hablaron muy bien, incluso lo besó en la mejilla.
-Eso fue lo que me dijo y luego suspiró muchas veces. Estaba como perdida. Un momento me estaba escuchando y al otro estaba divagando. ¿Eso no es normal cierto?- Me sorprendió que Noel notara cosas como esa en mi hermana. Casi nadie nota cuando mi hermana se pierde en sus pensamientos mientras le estás hablando. Ni siquiera mi mamá lo ha notado y eso que la mayoría de las veces Frida esta en otro planeta cuando ella le habla. Aun así, no es un comportamiento normal.
-Mm…pues no se Noel, tal vez tenía sueño o algo asi jaja.
-No no, eso solo pasó cuando le mencioné a su amigo que la trajo-
-¿En serio?
-No tengo porqué mentirte Sofí- me contesto él con toda la serenidad del mundo. Todo este asunto de Chris estaba más que extraño. Para empezar estaba el hecho de que Chris es la clase de chico del cual Frida disfruta burlarse ya que es uno de los más inteligentes de la escuela. Entiendo que quiera tutorías o algo por el estilo pero, ¿que acepte subir a su coche y dejar que la traiga a la casa? Eso nunca. Ni siquiera deja que Joan le dé un aventón de vez en cuando y eso que la conoce desde hace años. Y además estaba actuando demasiado extraña, incluso con Noel y eso ya es mucho decir.
-Pues…la verdad no conozco a ese tal Chris y Frida y yo estamos muy distanciadas últimamente asi que no tengo ni una pista de lo que le pueda estar pasando- le dije con tono de preocupación por primera vez desde que comenzamos a hablar de la situación de mi hermana. Noel me miró por un momento y luego tomo mis manos
-No te preocupes Sofía. Estoy seguro que para la noche me contará todo lo que ha hecho y sabremos que se trae entre manos la loquita esa, ¿esta bien?- me dijo y luego se inclinó hacia a mí para besarlo y yo obviamente no tuve fuerzas para negarme. 
Después de eso nos dedicamos a mirar la televisión  mientras él me contaba todo los trabajos que tenía que hacer con la banda. Ayudar a bajar todos los instrumentos, instalarlos, checarlos, ayudar a subirlos de nuevo a la camioneta y a veces hasta hacer de chofer. Me contó que se sentía agotado pero que tenía la esperanza de que en algún momento lo llegaran a tomar en cuenta para reemplazar a alguien o que alguna vez lo escucharan tocar la guitarra mientras hace las pruebas de sonido y que le ofrecieran un lugar.  Yo lo vi tan entusiasmado mientras me decía eso que no tuve el valor de decirle que dejara a la banda, que no se fuera de gira porque sin él me moriría. 
Eso hubiera sido demasiado egoísta. Lo que Noel quiere en la vida es que la gente en el mundo lo conozca y a su música y yo no puedo entrometerme en eso. Estoy segura que él no lo haría conmigo. Mientras seguíamos platicando, Liam me llamó.
-Hola cejon- lo saludé burlonamente
-¿Sofia donde estás?- ni una pisca de humor en su tono. Problemas
-En mi casa, ¿Por qué? ¿tu donde estas?
-Pues en la escuela. ¿por qué no se esperaron por mi?- preguntó  molesto
-Liam yo salí temprano como todos los viernes y me vine a mi casa. Ya sabes que Frida no me habla asi que, ¿para que esperarla?-
-Bueno. ¿pero entonces dónde está Frida?- me preguntó pero ahora desesperado
-Pues se supone que tú eres el que va en su salón Liam- le dije un poquito exaltada. ¿Qué es lo que todos creen eh? ¿Qué tengo a Frida en mi bolsillo siempre que no la encuentren o que? Pensé enojada.
-Si, pero no vi a donde se fue. Iré a buscarla y después te llamo- me dijo rápido y después colgó.
-Tu hermano cada vez esta mas paranoico. No es marido de Frida como para que esté exigiendo saber dónde esta o para que la vaya a buscar como celoso psicópata- le dije enojada a Noel.
-Ya celosa, sabes que se pone igual cuando no te encuentra a ti- me dijo mientras tomaba mi barbilla para que volteara a verlo a los ojos. Noel tenía razón, lo que tenía eran celos porque Liam estaba enojado porque Frida no estaba en ninguna parte, pero no le interesó saber porqué otra razón yo quería llegar temprano a mi casa. Eso me dolió y me hizo sentir como una estúpida. Tomé la mano de Noel fuertemente y agache mi cara
-Noel, no es eso esque enserio me molesta mucho que todo el mundo piense que tengo a Frida pegada a mi lado siempre, como si fuéramos siamesas- le mentí. Aunque no era enteramente mentira, también estaba enojada por eso.
-Yo lo sé. Se exactamente como te sientes nena pero, asi es la cosa cuando tienes hermanos- me dijo él tranquilo y sonriente. Y yo cada vez sentía que lo amaba más y más. Cada palabra que decía siempre era lo correcto. Siempre tan optimista a pesar de haber tenido una infancia tan difícil. Y me di cuenta de que además de amarlo, lo admiraba mucho, demasiado como para describirlo. En ese momento me sentí la mujer mas afortunada del mundo por tenerlo a mi lado. Lo abracé muy fuerte y me dejé perder en el olor de su perfume. Después comencé a escuchar que tocaban la puerta y tengo que aceptar que me hizo enojar un poco. Me despegué de él muy a fuerzas y lo besé mucho antes de al fin ir a atender la puerta. Cuando la abrí, la sorpresa y alegría que me invadió fue tanta que sentía que iba a explotar.

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