Capítulo #O9 (Prejuicios)
Al día siguiente, en la
mañana, me levanté y busqué a Frida en su cuarto y antes de que abriera la
puerta había una nota pegada en ella que decía:
“Salí a
caminar con Louise, espero no tardar.
De ser así,
desayuna lo que quieras, no me interesa.
Frida.”
Al leer el nombre de Louise sentí un nudo en la boca del estómago.
Frida y Louise se habían
quedado de ver en el parque que estaba cerca del vecindario, ahí irían a
caminar, aunque se me hacía raro ya que Frida no acostumbraba esas caminatas
matutinas.
-¡Mira ahí viene Noel!- le
dijo ella entusiasmada.
-Ah sí.- contestó Frida con indiferencia.
-¿No te agrada?- le preguntó
ella algo preocupada.
-Sinceramente… no, ni él y
mucho menos Liam, no los tolero.
-¿Ni porque te haya
besado?- le preguntó su amiga algo burlona.
-No Louise, de hecho me dio asco.-le contestó un poco molesta.
Noel ya estaba frente a
ellas y las saludó, aunque miraba con cierta duda a Frida y era un poco cortante
con ella.
-Hola linda Louie.- la saludó
dándole un beso en la mejilla, ella sonrío estúpidamente (nada raro en ella) y
le contestó el saludo.
-Hola Noelie.- saludó
bobamente y Frida soltó una risita burlona. -Ah ¿ya conoces a mi amiga?-le
preguntó señalándola.
-Claro, Hola.- la saludó y
después miró a Louise, era sorprendente cómo a Frida le daba igual la
indiferencia de Noel.
Ellos caminaron un poco más y como era de esperarse, Frida
se aburrió y decidió que era momento de irse.
-Bueno “Louie"- Dijo Frida, imitando a Noel -me voy, Sofía debe estarme esperando para desayunar algo, además
tal vez hoy lleguen mis padres y queremos prepararles algo.- cuando ella dijo mi nombre Noel la miró
de inmediato.
-Bien, cuídate y salúdame a
Sofí.- se despidió Louise, aunque de manera muy forzada.
-Gracias, aunque no creo que
lo haga.- le contestó entre risas al saber que yo la odiaba ahora.
-¿Por qué?
-Pues…- entonces dijo
cualquier cosa -porque lo más seguro es que se me olvide. Nos vemos.- se terminó
de despedir Frida.
Ella ya estaba a unas
cuantas calles de nuestra casa cuando escuchó que alguien la llamaba.
-Hey ¡espera!- al voltear
vio que era Noel ella se sorprendió pero lo esperó.
-¿Qué pasa?- le preguntó.
-¿cuál es tu nombre? Hay tantas mocosas como tú que...- le dijo como pretexto, uno muy malo que Frida notó de inmediato.
-Me llamo Frida.- le contestó sin darle mayor importancia y continuó su camino.
-Oye… yo soy Noel.-le dijo
siguiendo su paso.
-Ya lo sé.- le dijo sin
prestarle atención.
-Lo escuchaste la vez en que
Liam te…
-Sí esa vez.-contestó
molesta ya que no quería recordar aquel día.
-Entonces... vas a tu
casa.-dijo tratando de sacar algún tema a colación.
-¿Intentas decirme algo?- le
preguntó directamente.
-Pues… creo que sí.
-Bueno, entonces habla.
-Mira la otra vez que
acompañábamos a tu hermana, ella se fue sin dar alguna explicación, la vi
preocupada y… pensé que tal vez ella creyó que le haríamos algo.-dijo un poco
apenado.
-No, ten por seguro que no
fue eso.- le contestó ella entre risas al recordar la razón de mi absurda
reacción.
-Ah ¿entonces por qué lo
hizo?
-Creo que no te interesa.- le
dijo ella cortante.
-La verdad es que sí-
Contestó sin pensar y Frida lo miró de golpe.
-¿En verdad?-preguntó ella
emocionada por la idea.
-Sí es que… no me gustan sus
conductas raras y no quiero que se las pegue a mi hermano, por eso me interesa
saber cada cuando se comporta así... Está algo zafada.
-Y tú estás tonto… tanto que
no te has dado cuenta que tienes la bragueta abajo.-le dijo tan seria como pudo que él se
detuvo de inmediato y miró su pantalón; al notar que era mentira alcanzó a
Frida pues ella ya se había adelantado y sin darse cuenta ambos estaban ya
afuera de la casa.
-¿A caso piensas seguirme
hasta adentro?-le preguntó ella.
-No, sólo que…
-¿Qué?
-Nada ¿irás hoy a ver el
juego?
-No, no conseguimos boletos
gracias al imbécil de tu hermano- le contestó molesta.
-Cierto… ese golpe fue
bueno.- dijo entre risas.
-Gracias- entonces sin saber
que él se encontraba afuera me asomé para gritarle a Frida.
-¡Frida, apúrate que ya me
muero de hambre!.- él al escuchar mi voz buscó rápidamente por toda la casa para
encontrarme, cuando lo hizo me miró y yo lo miré helada, sentía esa
inmensa emoción al verlo pero de inmediato sentiría desilusión ya que recordaba
que no le simpatizaba.
Me metí de inmediato aunque seguía asomándome por la
cortina para verlo y que él no me viera en esa penosa situación.
-Bueno ya escuchaste, la
chica está hambrienta. Me voy.- le dijo ella.
-De acuerdo, nos vemos el
lunes cuando vaya por Liam a la escuela.
-Como sea...
-Ah y dile a tu hermana que
espero pronto se le quite lo rara.
-¿Y a mi puño que piensas
decirle?- contestó Frida harta de sus tonterías.
-A veces me recuerdas mucho
a Liam ¿sabes?
-No repitas eso porque si lo
haces en verdad te golpearé.
-He de tenerte mucho
miedo- Dijo burlón -nos vemos Frida.
-Nos vemos.- le dijo aunque
después sonrió.
Yo los estaba viendo todavía. Vi a Noel alejarse a su casa, él
volteo hacia la ventana donde me había mirado, tal vez para ver si yo los
espiaba, eso me alegró. Cuando Frida entró a la casa yo la estaba esperando con
una buena ración de gritos e insultos.
–Ahora si cruzaste la raya
Frida Padmore.- le dije colérica, ella me volteó a ver extrañada, como si no
hubiera hecho nada malo.
-¿Qué hice?- me preguntó con
cara inocente.
-¡¿Traer a Noel a la casa se
te hace poca cosa?!
-Yo no lo traje, él me
siguió.- se defendió Frida.
-¿Para qué querría él
seguirte? ni siquiera te conoce.- le conteste despectivamente, ella me miró
con la boca abierta y luego se vengó de mi comentario.
–Pues fíjate que sí lo
conozco, me lo acaba de presentar hoy mi amiga Louise, cuando se encontraron en
el parque. Aunque bueno, casi ni me habló porque estaba ocupado besándose con
ella.- me dijo Frida con una risa malvada, yo solo la miré incrédula, esta vez
sí fue demasiado. Subí corriendo a mi cuarto y me encerré de nuevo, me senté en
mi cama y comencé a llorar aunque no sabía si era de rabia o tristeza. Frida me
siguió al cuarto pero obviamente no le quise abrir, hasta que ella se disculpó.
-Lo siento… sé que fue
demasiado.- me dijo apenada, yo todavía me sentía enojada pero no con ella,
sino conmigo por sentirme tan triste por alguien que no valía la pena, así que dejé
de ser tan inmadura y hablé con mi hermana.
–Está bien Frida.- le dije
agachada.
-Ahora sí crucé la raya ¿no?
-Sí… lo hiciste.
-Perdón- volvió a decir, yo solo moví la cabeza y le dije que todo
estaba bien, entonces bajamos a la cocina a desayunar por fin y a preparar algo
para nuestros padres que llegaban hoy en la tarde.
Nuestros padres llegarían a las 3:00 pm, lo que me tenía emocionada ya que hacía mucho tiempo
que no los veía juntos en casa.
Primero llego papá, venía demasiado cansado por
el viaje; Nos saludó y después nos contó cómo estuvo su viaje, dijo que estuvo
bien pero aburrido ya que no salió a ninguna parte más que a la oficina de la
empresa y a un restaurante que estaba cruzando la calle del hotel. Mientras nos
platicaba eso Mamá llegó.
Ella también se veía agotada por el viaje, aunque no
lo dijo, en cuanto nos vio nos abrazó y nos llenó de besos la cara, después
nos dijo que el viaje se le había hecho eterno y que ya se moría por volver
para estar con nosotras, yo le repliqué que si hubiera sido así, no se hubiera
ido y sin embargo lo hizo, ella me miró apenada por un momento porque sabía que
yo tenía razón pero luego Frida nos interrumpiría con una de sus payasadas; cuando de mis papás se trataba, Frida siempre quería llamar la atención. Después
de que ella también nos contara de su viaje de negociosos se dieron cuenta de
que algo faltaba en la casa, nuestra nana Connie.
Cuando les contamos que le
habíamos dado una semana de vacaciones a Liverpool ellos se pusieron histéricos
pero los tranquilizamos demostrándoles que pudimos arreglárnoslas solas por una
semana sin hacer ningún problema ni en la casa, ni en la escuela. Ellos nos
miraron incrédulos ya que lo que les decíamos era algo que nunca se hubieran imaginado,
pero después de varios argumentos y evidencias ellos terminaron por aceptar que
ahora éramos lo suficientemente maduras para estar solas en casa.
Nosotras
estábamos más que felices por eso ya que significaba más libertad para hacer lo
que quisiéramos.
Estuvimos un rato más con nuestros padres cuando terminamos de
comer, hablando de la escuela y todo lo demás que había ocurrido en la semana,
excepto el beso que le dio Liam a Frida y que a mí me gustaba un cretino.
También les contamos cuando fuimos a comprar las entradas para el juego del
City contra el Arsenal pero que por algunas circunstancias (que Frida no quiso
mencionar) no pudimos comprar los boletos y que de verdad moríamos por ir a ese
partido.

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