Capítulo #O3 (¡Liam, por favor!)
A la hora de la
comida bajamos Frida y yo con todo un plan elaborado para que ella accediera a
viajar a Liverpool. Sin embargo sería difícil que aceptara ya que siempre se
negaba rotundamente a alejarse de nosotras, simplemente le era difícil alejarse
tanto tiempo de ambas, éramos su adoración, como si fuera nuestra madre aunque
a veces dudaba que mamá nos quisiera tanto como ella y me aterraba pensarlo.
Bajamos y platicamos con Connie, ella leía una de sus tantas novelas, amaba
leer, algo que también había inculcado en nosotras; cuando llegamos hasta ella
nos quedamos de pie enfrente del sillón donde estaba sentada y nos quedamos
mirándola, pensé que Frida se lo diría por eso no dije nada y ella pensaba que
yo se lo diría. Entonces me miró confundida y
me dio un pellizcó para que le dijera.
-¡Ouch! ya
voy.- murmuré - ammm... ¿Connie?
-¿Sí Nena?- contestó sin
mirarme y de la forma que me decía: nena.
-Mmm… Hola.- Connie me miró
confundida y bajó sus gafas hasta la punta de la nariz, eso hacía cada vez que
sabía que tramábamos algo.
-¿Qué me pedirán esta vez?- dijo
al fin.
-Nada, es sólo que…- Frida me
miraba de forma insistente así que la involucré a ella también.
-Que, qué
-Que…Frida te quiere decir
algo.- contesté atropelladamente y empujando a mi hermana un poco hacia
adelante, ella en respuesta me fulminó con la mirada.
-Díganme ya qué pasa.- pidió
Connie.
-Nada especial, bueno sí…lo
que pasa es que Sofía y yo hemos decidido darte una semana de vacaciones.- contestó
Frida sonriente.
-Sí claro y así incendiarían
la casa y exterminarían el vecindario entero ¿no?.-dijo con
una sonrisa fingida. -pues no.
-Connie no tiene nada que
ver con lo que tú dijiste, aunque suena tentador.
-Frida...
-Ok, Ok, lo que pasa es que
hemos notado que nunca tomas vacaciones por cuidarnos siempre y decidimos que
es momento de que las tengas... prepara tus maletas porque mañana por la mañana
partes a Liverpool.
-¡Liverpool! hace tiempo que
no voy para allá, sería lindo volver pero… no sé si sea buena idea.
-Vamos Connie, confía en
nosotras.- le dije
-Eso es pedir mucho... bueno,
supongamos que pienso que tú tienes un poco de cordura pero…- entonces volteó a
ver a Frida.
-¡Hey! Ya entendí la
indirecta eh Connie.-dijo molesta
-Pero tiene razón en
desconfiar de ti Frida, que tal si haces una tontería mientras yo duermo.- le
dije entre risas.
-No es gracioso, qué poca fe
me tienen.-contestó indignada.
-Connie, se que deseas ir a
Liverpool, hazlo, yo cuidaré de la casa y de Frida, sé que por más estúpida que
parezca capta rápido las cosas.- le dije aún entre risas.
-Sí, y aunque Sofía no sólo
parezca estúpida, sé que ella sabrá cuidar de mí.-me contestó a la defensiva,
eso hizo reír a Connie pues amaba vernos entre indirectas pero siempre nos
ponía limites.
-No lo sé ¿y si sus padres
se enojan?
-Ay ya Connie no pongas
peros... aceptas ¿sí o no?- le dijo Frida un poco desesperada.
-Pues…
-Oye estas ofertas no se dan
a diario, eh-le dije.
-Bueno está bien, sólo
porque se trata de Liverpool.- ambas nos alegramos demasiado al saber que nos
cuidaríamos solas y que tendríamos libertad a más no poder.
Al día siguiente
llevamos a Connie al aeropuerto y se fue con rumbo a Liverpool. Ese día tuvimos
que ir a la escuela y todo iba bien, tanto que me sorprendió ver que Frida no
se metía en problemas; a mitad de semana ella tuvo una idea que nos agradaría a
ambas.
Estábamos en casa mirando la televisión y estábamos un poco desanimadas
porque no se había presentado ninguna fiesta ni desorden en los tres últimos
días, yo salí al patio y me puse caminar un poco, pronto vi una pelota y
comencé a patearla, Frida me miraba desde la puerta pero después me alcanzaría
quitándome la pelota y comenzaríamos a jugar, en un mal movimiento y con
trampas de ella me caería al pisar la pelota, ella comenzó a reírse
fuertemente, al principio me daban ganas de propinarle un pelotazo para que se
le quitaran las ganas de seguir, pero pronto me uniría a sus risas. Me ayudó a
levantar y caminamos al interior de la casa y en el camino tuvo su idea.
-Hey patas tontas, ¡tengo
una idea!-me dijo refiriéndose a mi caída.
-¿cuál? ¿dejar de decir
estupideces?
-No tonta
-¿entonces?
-Por qué no vamos el viernes
al juego del Manchester City contra Arsenal, será genial.
-Claro, no suena mal, vaya y
yo que pensaba que tu cerebro no daba para más.
-Pero mi puño sí.- replicó,
entramos a casa y comimos, hicimos tarea y vimos una película aunque me dormí
porque me aburrió.
El jueves fuimos a la taquilla del estadio para comprar los
boletos, obviamente compraríamos los de mejor vista, cerca del campo. Ya
estábamos formadas y en buen lugar para que fuera breve el tiempo de espera, cuando a unas diez personas de nosotras comenzaron los empujones. Como se
movieron bruscamente hacía atrás me empujaron y yo empujé a Frida haciendo que cayera
de espaldas, yo me reí.
Ella me amenazó con la
mirada y dejé de hacerlo para no ridiculizarla más, cuando se levantó se asomó
para ver que ocurría después lo hice yo.
-¿logras ver algo?- me
preguntó mientras se ponía de puntillas.
-Me parece que un chico
intenta meterse en la fila y por eso comenzaron los empujones.
-¿De verdad? déjame
ver.- dijo impulsándose hacia arriba mientras yo soportaba todo su peso -cuando no.- dijo ella.
-¿Qué pasa?
-Como siempre tenía que ser
el idiota de Liam.- dijo burlona.
-¿Liam? Ah tu novio.- dije
comenzando a reír.
-¡Cállate Sofía!.- me dijo
molesta
-¿Y qué más sucede?.- quise
saber.
-Pues al parecer se lo
llevará seguridad, pero eso no importa, con que no lo dejen meterse todo está
bien. -dijo ella quitada de la pena y acomodándose de nuevo a su lugar y
posición anterior.
Esperábamos que la larga fila avanzara cuando escuchamos que
dos personas se aproximaban entre jalones e insultos.
-¡No use ese tono conmigo!- dijo
el policía
-Yo uso el tono que se me da
la gana. Déjeme regresar a mi lugar.- dijo Liam.
-Sí y que otra cosa quieres
eh… ¿Que compre tus boletos?.- preguntó con sarcasmo el policía.
-Si no es mucho
pedir…- contestó irreverentemente Liam,
-Insolente. Te quedarás... justo
aquí.-entonces Frida y yo nos quedamos boquiabiertas ya que lo había acomodado
detrás de nosotras, bueno más detrás de ella que de mí, causa por la cual
exploté a carcajadas ya que sabía lo mucho que ella detestaba a Liam.
En cuanto
ambos cruzaron miradas se quedaron estáticos y sin habla, pero pronto ella
resoplaría y se giraría mientras que él se burlaba de su reacción, yo,
simplemente disfrutaba aquel momento, verlos juntos era lo más divertido del
mundo.
-¿Sabes Frida? creo que
después de todo estar de pie justo detrás de ti no es tan malo ya que… he
descubierto que tienes un lindo trasero.- dijo entre risas y esperando que ella
se pusiera furiosa, lo cual consiguió ya
que no dudó dos veces en girarse y encararlo para gritarle y casi propinarle una
buena bofetada.
-¡¿Qué dijiste imbécil?!- preguntó
ella incontrolable.
-¿Acaso hablo en alemán?
dije que tu trasero es lin…
-¡Ay ya cállate!.- le dijo
ella dándose la vuelta mientras yo reía fuertemente.
-Sofía te juro que si vuelvo
a escuchar una risa más te parto la cara- me amenazó Frida tan furiosa que
apenas se le entendía lo que hablaba.
-Hey no te desquites
conmigo- le dije riéndome - Liam, controla a tu mujer por favor- le dije al
chico.
Me sentí extraña por un momento por hablarle tan descaradamente, pero
luego se me olvidó ya que él rió conmigo y me siguió el juego. Frida solo me
miró con la boca abierta.
–Cariño- le dijo Liam a
Frida mientras la tomaba de los hombros -controla tu ira por favor, estamos en
un lugar público y no queremos hacer escándalos ¿verdad? – siguió diciendo.
Frida cerró los puños y volteó hacia él.
–Mira idiota, no soy tu
cariñito y no quiero que me vuelvas a tocar.- entonces le dio un puñetazo tan
fuerte que Liam cayó. Todo el mundo comenzó a reírse de él obviamente, pero
Frida no, ella me volteó a ver algo sentida por haberme reído de ella junto con
Liam, después de eso amenazó al chico. –No te metas conmigo.- dijo fría, hasta
me sorprendió. La había visto pelear muchas otras veces pero nunca amenazar a
alguien y si lo hacía siempre era en forma sarcástica pero ahora parecía que
ella lo decía en serio.
Después de decir eso se fue de ahí, yo la seguí pero
ella no quería que la acompañara.
–Vamos Frida, no es para
tanto… te he hecho y dicho cosas peores, ¿no crees?.- le decía yo mientras
trataba de seguir su paso, no quería rogarle pero tampoco quería estar mal con
ella lo que restaba de la semana ya que estaríamos nosotras solas y ella era mi
única compañía. Cuando dije eso ella se paró y volteó a verme.
–Sofía, no estoy enojada
contigo, deja de estar pidiéndome disculpas- me dijo tranquila y era cierto, no parecía enojada pero había algo que la molestaba.
–Yo nunca te pedí disculpas
Frida- le conteste riéndome.
–Ya conozco tus disculpas y
aunque no digas la palabra en sí, sé que lo son.- volvió a decir y se dio la
vuelta para seguir caminando.
Yo no entendía muy bien todo lo que pasaba. Pensé
que ella querría matarme por lo que hice, sin embargo ella estaba tranquila
conmigo.
Cuando pasamos por la casa donde siempre nos escondíamos ella entró y
obviamente la seguí, se sentó detrás de la pared donde estábamos la última vez
que hablamos y sacó otra vez su pequeño espejo. Yo me senté a un lado de ella y
luego le hablé.
–Frida ¿Qué te pasa?- le
pregunte viéndola a la cara.
–Nada, estoy bien- me dijo
mientras se peinaba, el golpe que le dio a Liam la despeinó un poco.
– Frida no estás bien, ni
siquiera me has reclamado nada.
-Es que no vale la pena. De
hecho creo que me hiciste un favor.
-¿Un favor?- pregunte
extrañada, eso nunca me lo hubiera esperado.
-Sí…desde hace mucho tiempo
buscaba una excusa para golpear a Liam y gracias a ti por fin lo logré así que
estamos bien.- me dijo sonriendo. Y yo por fin entendía todo –Pero hay algo que
me preocupa- me dijo viendo a la pared de enfrente.
-¿Qué es?- le pregunté pues
su rostro había cambiado completamente.
–Él no se va a quedar
así… buscará venganza y yo no sé de qué pueda ser capaz.- me contestó.
-¿Tienes miedo Frida?- le
pregunté sarcástica pero ella no se río y tampoco me contestó con alguna de sus
estupideces. -¿tienes miedo?- volví a
preguntar incrédula. Ella jamás había dicho tenerle miedo a alguien.
Siguió en
completo silencio hasta que se tranquilizó.
Yo me preguntaba si Liam ya se
había levantado o seguía en shock y tirado en el suelo, eso me dio risa, pero
no tanta como la de su hermano, obviamente ellos seguían a las afueras del
estadio para conseguir los boletos.
-Oye Liam aquí está la soda
que…-se quedó callado al momento de ver a Liam sentado en la banqueta y con el
labio un poco inflamado. -te dije que los policías no son tolerantes a idiotas
como tú.- dijo su hermano riéndose de su expresión.
-Supongo que eres el hermano
de este jovencito.- dijo un señor un poco grande que estaba formado atrás de
nosotros y vio todo.
-Sí lo soy ¿Por
qué?- preguntó
-Pues te recomiendo darle
unas buenas vitaminas porque está muy endeble.- dijo el señor entre risas.
-Vaya, mientras más ancianos
más bocones.- se quejó Liam.
-¿Qué pasó aquí?- preguntó su
hermano.
-Tu hermano ha sido golpeado,
pero no por un policía...
-¿Entonces?
-Por una chica de la mitad de su estatura.- contestó el
viejo soltándose a carcajadas.
-¿¡Por una enana!?... confirmado,
eres un idiota.- dijo su hermano riéndose fuertemente junto al señor.
-Esta vez no pienso discutir
contigo Noel, dame mi soda y cállate.- le dijo Liam poniéndose de pie y
quitándole la soda.
-¿Y se puede saber quién fue
la valiente?-le preguntó Noel refiriéndose a la autora del golpe.
-Frida.- dijo Liam volteando
hacia otro lado un poco molesto y avergonzado a la vez
-¡¿Frida?! ¿¿Frida Padmore??
Vaya creo que comenzaré a temerle.- dijo Noel bastante divertido.
-Sí, es una amargada y
si no le hubiera seguido el juego a su hermana esto no hubiera pasado. - dijo él
después de darle un trago a su soda.
-¿Le hablas a su hermana?
-No, sólo que está vez ella
contribuyó a esto.
-No entiendo.- dijo Noel
realmente confundido.
-Y el idiota soy yo.- dijo Liam.
-Pues explícate bien.
-Lo que pasa es que… un
policía me acomodó justo detrás de Frida y su hermana, me parece que se llama
Sofía... bueno el caso es que ella se enojó porque le dije que tenía un
lindo trasero, Sofía se comenzó a reír, Frida se enojó más y…-interrumpió la
charla para darle otro sorbo a su bebida. -y… Sofía me dijo en forma de broma
“Liam controla a tu mujer por favor”…-entonces Noel lo interrumpió.
-¿Tu mujer?
-Sólo la hacía enojar
-¿Y si te sabe
algo?.- insinuó Noel riéndose.
-Me sabe algo de qué idiota,
ni loco... pero bueno, después de eso yo le dije cariño a Frida y la tomé de
los hombros, todo era para seguirle el juego a su hermana entonces la psicópata
esa, se giró y…-se quedó callado al momento de recordarlo
-Hizo lo que muchos han
deseado pero no se atreven… sí que tiene agallas esa chica.- dijo para
molestarlo.
-Como sea ni siquiera
compraron sus boletos... pero esto no se quedará así.- dijo él tramando algo de
inmediato ya que se quedó pensativo, Noel sabía que su hermano hablaba en serio
y le preocupaba el hecho de que le hiciera algo a una chica, es decir, si ya era malo hacer venganza con un hombre, con una chica era peor, añadiendo que era por una estupidez.
-Espero no cometas una
estupidez, es una chica. -le recordó Noel.
-¿y tú desde cuando piensas
en lo que está bien o mal?
-Sólo te recuerdo que es una
chica.- le contestó un poco exaltado pero no buscó más.
Ellos al terminar de
comprar los boletos caminaron con rumbo a su casa, al pasar por la casa
abandonada donde Frida y yo estábamos, Liam supuso que ella se encontraría ahí,
sin pensar más se dirigió a grandes pasos hasta la casa.
-¿A dónde vas?- le preguntó
Noel siguiéndolo.
-Voy a arreglar un asunto
pendiente.- contestó Liam y Noel después de pensar un momento lo encaró para
detenerlo.
-Espera, esto no se trata de
la chica... ¿O sí?
-Son mis asuntos no los
tuyos.- le contestó de mala forma.
-Oye, oye... ¡espera!- se
quedó callado en cuanto vio que Liam saltó una barda que se encontraba detrás
de la casa, ambas escuchamos el sonido de los pies de Liam, nos miramos de
inmediato con expresión un poco alarmada, pero decidimos asomarnos lentamente, pero Liam nos interceptó antes de que pudiéramos terminar de asomarnos por
una de las grandes ventanas de uno de los cuartos.

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