Capítulo #O2 (Querida Connie)


-Frida- la llamé, ella estaba sentada mirándose en un pequeño espejo que siempre cargaba en su mochila.
-¿Sí?-respondió sin mirarme
-¿ahora por qué demonios fue?
-Ah es que saqué el libro para pasarle las respuestas a Louise y la entrometida de Kristin nos delató y nos quitaron los exámenes- me contestó haciendo su voz de víctima, me recordó a mí cuando delaté a Robert.
-Pero Frida, es la quinta vez en dos semanas ¿no crees que es demasiado?
-Naah, estoy tratando de romper mi récord- me dijo haciéndose la orgullosa.
-No seas estúpida Frida. Estoy harta de siempre quedar en medio de tus tontas peleas, quisiera poder un día caminar a casa, como lo hace la gente normal y no tener que estar huyendo siempre.
-Nadie te dice que lo hagas- me dijo Frida enojada.
- ¡Ja! ¿Y crees que tú sola puedes arreglártelas? Dime una ocasión en la cual yo no te haya ayudado a escapar- le grité y ella solo agachó la cabeza y no dijo nada. – ¡¿lo ves?! Frida, quiero que esperes aunque sea a que me gradúe para seguir haciendo tus tonterías. Es más, si quieres incendiar la escuela el día de mi graduación no me importa, ¡hazlo! solo te pido que esperes a que me entreguen el estúpido certificado y así pueda seguir con mi miserable vida- le grité furiosa, creo que me desahogué un poco ya que llevaba mucho tiempo guardándome eso. Mientras miraba a Frida cómo se veía las uñas mientras que yo le estaba hablando, escuché unas voces en el patio de atrás de la casa.
-¿Escuchaste eso también?- me preguntó Frida mientras agarraba su mochila.
– Sí, sí lo escuché. Mejor nos vamos- le dije y tomé su mano, cuando salimos escuchamos que alguien nos gritó. No quise voltear porque sabía que habría problemas y además se escuchaba como la voz de un mocoso, pero Frida volteó más rápido que si hubiera sido mamá la que le llamó.
– Idiota- dijo mi hermana. Entonces fue cuando decidí voltear. Yo no conocía al chico, pero parecía que mi hermana sí.
-¿pasa algo Frida?.-le pregunté mirándola de forma extraña.
-Vámonos ¿quieres?-me pidió sin dejar de mirar hacia el punto de donde provenía la voz.
-Oye dime qué demonios sucede.
-¿Por qué rayos siempre tengo que darte explicaciones? si te digo que nos vayamos es porque debemos hacerlo.- me dijo colérica y tomándome de un brazo para que caminara y yo me molesté.
-¡Oye! A mí no me vas a hablar de esa forma ¿después de que te salvo me tratas así?- le dije soltándome bruscamente de ella.
-¿Pues de qué otra forma se te puede tratar?.- me dijo de mala forma.
-Frida eres despre...- entonces fui interrumpida por el chico que nos había gritado.
-Vaya, ahora veo por qué te desquitas con las débiles.- le dijo el chico a Frida.
-Cállate idiota, no soy una niña frustrada como tú.- le contestó ella.
-¿Como yo? no me hagas reír.
-Liam ¿Por qué no te vas a golpear basureros? digo es lo único que sabes hacer bien.
-Sí y tú sabes huir, ¿te gusta llamar la atención verdad? ¿Me dirás que estás agotada? si al parecer correr te cansó más que estar palabreando estúpidamente con la sosa de Kristin.
-Es algo que no tengo que explicarte, así que si no te importa yo me voy.- le dijo Frida dándose la vuelta, yo la seguí de inmediato, pero Liam pronto caminaría hasta ella y la detendría.
-Oye a mí nadie me deja hablando solo.- le dijo tomándola del brazo y girándola hacia él.
-Pues yo sí y quítame la maldita mano de encima.- le dijo intentando zafarse de él.
-¿No la escuchaste? dijo que la sueltes.- le dije al tipo encarándolo.
-Como gusten, creo que pierdo el tiempo hablando con niñas alzadas como ustedes.- dijo él entre irritado y retador; Frida soltó una risita burlona, se dio la vuelta y se fue tomándome de la mano para caminar de inmediato, Liam se quedó un momento ahí  y volteaba hacía atrás como buscando a alguien.
-¿Dónde demonios se quedó ese lento?-dijo aun buscando entre las calles -ahí está.
-Te dije que me esperaras.- le dijo Noel.
-Te esperé pero eres muy lento para mi velocidad.- le contestó de forma burlona.
-Sí, a ver qué te parece la velocidad de mi puño.- le contestó Noel.
-Nada en comparación al mío.- lo enfrentó Liam.
-¿No tienes suficiente con lo de hace un momento?
-Nunca es suficiente para mí
-Eres un idiota ¿sabías?
-Sí y tú un imbécil, así que estamos a mano.- le contestó comenzando a caminar, pronto lo seguiría Noel y le preguntaría qué había hecho.
-¿Y qué hacías ahí?- le preguntó señalando la casa.
-Perdía el tiempo con un par de niñas alzadas.
-¿Quiénes?
-Frida Padmore y otra chica que al parecer es su hermana, sólo que no sé como se llame y la verdad no me interesa saberlo.- le contestó sin mirarlo y  un poco molesto.
-¿Frida Padmore? no la conozco ¿va en tu salón?
-Sí es una niña adinerada y cree que lo puede todo, menos golpear a una pobre tonta como Kristin.- dijo entre risas.
-¡Entonces es ella! Aunque no logré verla bien, ni a la chica que le acompañaba, pero si dices que son así, entonces no valen la pena... ahora apúrate o nos meteremos en problemas con mamá.- le dijo dándole una palmada en la espalda, ambos podrían maltratarse e insultarse, pero siempre se cuidaban y era más que notorio el gran amor fraternal, eran muy… como nosotras.

Al llegar a Casa nos esperaba nuestra nana, Connie; al parecer nadie en la escuela se había percatado de tal cosa, papá no estaba en casa ya que estaba en uno de sus tantos “viajes de negocios”, era de lo más normal estar sólo con nuestra querida nana , a veces sentíamos que ella se interesaba más en nosotras que mamá, ya que al igual que papá, su prioridad parecía ser su trabajo y nosotras pasábamos a segundo término, tal vez por eso éramos así de problemáticas.
-¿Cómo les fue hoy pequeñas?.-preguntó nuestra nana.
-Pues… bien, todo muy… tranquilo.-contestó Frida tratando de tapar con una torpe mentira lo que había ocasionado al salir de la escuela.
-¿Seguras?- volvió a preguntarnos.
-Sí, tanto que hasta conocí al novio de Frida.- le dije.
-¿Ah sí?
-¡¿Ah sí?!- preguntó Frida después de nana.
-Sí.- le  contesté con una gran sonrisa.
-¿Y se puede saber quién es el chico?- preguntó Connie.
-Sí Sofía ¿se puede saber quién es?- repitió Frida un poco molesta.
-Pues quién más si no es Liam, a leguas se nota que se aman.- dije entre risas ya que era todo lo contrario.
-Ja-ja, sin duda lo tuyo es la comedia… babosa.- me dijo molesta y yo me reí.
-¡son unas ternuritas ambos! deberías verlos nana.- le dije sin poder detener mis risas.
-Sí, pero qué me dices tú de Steve ¿eh?.-me dijo Frida de forma molesta.
-¿Steve? ¿Qué con ése?- le pregunté pues no cabía mencionar a ese chico.
-Ay Sofía por favor, no me digas que no te mueres por él, si  se nota que eso de clases privadas de algebra lo haces sólo para admirar su belleza y sus frenos más de cerca.- me dijo pretendiendo ser burlona.
-¿Qué? ¿ese nerd? ¡no qué asco! tomaba las clases porque en verdad lo necesitaba, te dije que sí me quiero graduar, así  que no molestes.- respondí irritada.
-vamos, acepta que te gusta ver como hurga su nariz.- dijo ahogada en risas.
-¡bah! Connie, mejor dime qué hay de comer.- le dije ignorando las tonterías de Frida, que eran lo único que sabía decir.
-Su madre les trajo comida china, dice que les gusta mucho, sobre todo a ti sofí.-contestó Connie.
-¡Claro! entonces a degustar nuestros deliciosos alimentos.
-¡Sin duda! Porque la única felicidad que importa es la de la dulce Sofí...-replicó Frida.
-No comiences a molestar.- le dije
-Vamos pequela choco, no te enojes.-le pidió Connie, así  le decía de cariño por su afición al chocolate.
-Sólo porque me lo pides tú Connie, a ver  qué día hay comida Italiana, sería  mejor.-
-Claro niñas lo que ustedes quieran.-contestó alegre, ella  nos cuidaba como a su propia vida, era  una muy buena mujer, a veces  me preguntaba por qué no se casaba, pero  un día me enteré que perdió a su esposo en un accidente y el amor que sentía hacia él era tan grande que nunca volvió a enamorarse. 

Al terminar de comer nos dirigimos a hacer nuestras tareas, a pesar de tener mala conducta éramos buenas en la escuela, eso nos lo dijo un día el director “tienen mala conducta pero buen cerebro” y eso era más que cierto. 
Cuando me disponía a tomar agua el teléfono sonó y de inmediato contesté.
-¿Diga?
-Sofía, hola hija, que bueno que contestas tú, sólo hablo para decirles que no regresaré a casa porque tengo que salir urgentemente de Manchester me iré a Londres y…
-¿Saldrás? pero papá acaba de irse este fin de semana y volverá hasta principios de la próxima.- le dije reclamándole.
-Sí Sofí lo sé pero, es por el trabajo y saben que todo esto es por ustedes.- quiso reponer.
-Pero estaremos solas Frida y yo una semana.- le recordé.
-Sí pero Connie está ahí.
-Sí, siempre está aquí.- le recalqué, parecía que éramos más hijas de Connie que de nuestros propios padres, eso me molestaba mucho y me hacía sentir mal, a veces pensaba que nuestros padres sólo nos tuvieron porque era la obligación del matrimonio.
-Oye repondremos este tiempo perdido, además te dejé tu comida favorita.-me dijo tratando de comprarme con un simple alimento.
-Sí mamá gracias por la comida china-le dije resignada -bueno tengo que irme hacemos la tarea así que...
-Entiendo, cuida mucho de Frida por favor y dile que la amo, ¡las amo!-me dijo al final.
-Yo… igual ma.- le dije al último y colgué, cabizbaja me fui caminando a paso lento a mi cuarto aunque pasé por el de Frida, ella hacía su tarea acostada en su cama boca abajo y escuchaba música en su celular, fue cuando la interrumpí.
-Oye sorda.- le dije moviéndola ya que escuchaba la música bastante alto.
-¡Oh! ¿Qué quieres?.-me contestó asustada y molesta por ello.
-Perdón pero si le bajaras un poco a la música sabrías que alguien viene.
-Sí como sea… ¿qué quieres?
-Sólo te aviso que mamá también saldrá a un viaje de negocios esta semana.-le dije  triste.
-Ah, está bien.- me contestó como si nada.
-¿Pero  no te molesta?- le pregunté asombrada.
-¿Por qué habría de?
-Pues porque estaremos solas una vez más toda una semana.- le contesté un poco exaltada.
-Ay Sofi, Sofi... Si ya sabes que esto es normal en ellos ¿para qué te molestas? y así es mejor… podremos ir a donde queramos.
-Eso no, no quiero que hagas más estupideces ¿Ok?- le pedí
-Pero no las haré.- me dijo sentándose de golpe.
-Además a donde quiera que salgamos Connie tendrá que ir.- le expliqué
-Pues démosle una semana de vacaciones, nuestros padres no pueden decirnos nada ya que es más nuestra nana que suya.- dijo divertida.
-¿Y  a dónde propones enviarla? porque recuerda que le compraremos el boleto de lo que sea que tome.
-Que vaya a Liverpool, es lindo y tranquilo, que se vaya esta semana.
-¿Estás segura de esto?- le pregunté indecisa.
- Más que segura- me dijo ella sonriendo.
Y así lo hicimos, al día siguiente faltamos a la escuela dándole una excusa a Connie de que nos sentíamos mal. Ella siempre accedía con esa mentira ya que nos cuidaba como a su vida y prefería que faltáramos a la escuela a que fuéramos sin ganas, aunque ella ya sabía que no estábamos enfermas. Las 3 actuábamos todo. 

(La mujer de la foto representa a Connie en su juventud)

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